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Oculto tras una superficie vidriada reflectante, el edificio Uribe Navarro es uno de tantos edificios del centro en los que se optó por esta estrategia para actualizarlos, en un errado y tardío estilo internacional o para protegerlos de la vida agitada del centro. La firma H. M. Rodríguez desarrolló la versión original del proyecto para acoger comercio y oficinas. Aunque fue construido en un lote angosto, la ubicación es privilegiada: el edificio engalanó la carrera Junín en su nuevo proceso de consolidación como vía comercial y por muchos años estuvo allí Parisina, almacén exclusivo de telas. Con una línea racional y esquinas ochavadas, el edificio destacaba por sus ventanales vitrina en el primer piso, balcones retranqueados en el segundo y simulación de mansarda en el tercero. Según los rumores, el edificio sigue esperando por alguna iniciativa que retire la falsa fachada que oculta su antigua gloria. |